La obstrucción de la vía lagrimal puede ser provocada por muchas causas como son; desarrollo inadecuado al nacer (dacriocistitis congénita), infecciones oculares severas y recurrentes, fractura o cirugía de nariz; la obstrucción puede ser total o parcial.
La obstrucción congénita de la vía lagrimal es generalmente unilateral y se manifiesta por la salida se lagrima hacia la mejilla en el lado afectado, presentándose por lo general desde nacimiento o poco después; otro síntoma puede ser la secreción (legaña) y en los casos que se infecta el saco lagrimal el niño puede presentar inflamación, dolor, hinchazón e hipersensibilidad en el área del saco lagrimal (entre la nariz y el ojo).
En los adultos generalmente se manifiesta con lagrimeo de lado afectado y es mucho mas frecuente la infección del saco lagrimal. La infección provoca inflamación, dolor, hinchazón, el ojo se tona rojo, acuoso y pueda salir pus.
Tratamiento:
Esta clase de obstrucción puede desaparecer sin tratamiento en los primeros meses de vida; en otros casos es necesario enseñar al familiar el como realizar el masaje en la zona del saco lagrimal para lograr la permeabilidad y evitar la obstrucción crónica. El proceso infeccioso se debe tratar con antibióticos orales o intravenosos según sea el caso. El tratamiento definitivo para corregir el proceso obstructivo es cirugía.